Camino por la calle, magnífica noche de cielo estrellado y
luna llena. Rezo al cielo no me encuentres, por lo menos no tan rápido, por lo
menos no tan fácilmente.
Sé que al final lo harás, y yo, estaré indefensa, nada podré
hacer, nada contra ti. Estaré entre el deseo y la duda, entre el “quiero más” y
el suplicante “para por favor”. No me gusta ser la presa, pero aquí, tú eres el
cazador.
¿A dónde puedo ir que no me encuentres?, ¿A dónde, que no
escuche tu llamado?
Justo cuando creía que había encontrado en este Santuario mi
más secreta guarida, desciendes como un ángel. Pareciera que tú eres El
Crucificado… ¿Quién te creó tan bello? ¿Quién te creó tan maldito?
Tu larga
cabellera rubia se desordena mientras rasgas el aire. Usas un traje de
terciopelo negro sin camisa… ¿Para qué la quieres si te la voy a quitar?
¿Recuerdas cómo desgarré la última?
Veo perfectamente tu musculatura dura y fría como el mármol
y yo, impávida, sólo miro cómo desciendes de las alturas.
Te acercas dominante
y frente a ti, mi cuerpo reacciona… tiembla… mis pezones se erectan, ¡Malditos!
¡Cómo me ponen en evidencia!... Tu ríes sarcástico, bajas y subes la mirada
recorriéndome, mientras me carcome el coraje, el miedo, el deseo, la
excitación, el ardor y la humedad.
Rozas con tu dedo mi boca, lo vas bajando lentamente hasta
llegar a mi pierna, te detienes y yo sólo pienso “Por favor sigue”…
- ¿De verdad quieres que siga?- preguntaste,
- ¡Maldito! Se me olvida que puedes leerme el pensamiento-
te dije,
- Nada más placentero y fácil, mi bella, ¿Porqué sigues
resistiéndote?- preguntaste.
Y antes de que pudiera contestar, con un rápido movimiento
te situaste detrás de mi espalda y tus manos heladas comenzaron a acariciar mi vientre
subiendo y bajando a placer,
jugando con mis pechos,
mi abdomen,
mi entrepierna,
y yo…
_____________________________________________________________
Texto
de Tatiana Cervantes, lectora del Círculo,
redactado el sábado
22 de septiembre 2012 en un viaje por el Tren Ligero,
Material
leído en la Sesión 3 del Círculo.