Los formales y el frío


Quién iba a prever que el amor        ese informal 
se dedicara a ellos          tan formales

mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa        la de ella
era como un augurio o una fábula
su mirada       la de él    tomaba nota
de cómo eran sus ojos      los de ella
pero sus palabras      las de él
no se enteraban de esa dulce encuesta

como siempre         o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche

y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa      la de ella    
ya el frío estaba en sus labios      los de él    
de modo que ella      fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos
una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir algo que realmente no sobre

él probó      sólo falta que me quede a dormir
y ella probó       por qué no te quedás
y él       no me lo digas dos veces
y ella     bueno por qué no te quedás 

de manera que él se quedó      en principio
a besar sin usura sus pies fríos      los de ella    
después ella besó sus labios      los de él    
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
                     mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.

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Texto de Mario Benedetti,
escritor y poeta uruguayo fallecido en el 2009.

Material publicado en Antología poética (1994)
Buenos Aires: Sudamericana, pp. 120 -121,
y leído en la Sesión 4 del Círculo.