No apto para intolerantes a la lactosa


Un gato bebía leche en un tazón violeta, y su roja lengua se zambullía golosamente en el líquido.

En eso desperté. La leche era yo. El tazón, el puente de algodón de mi ropa interior.

La lengua del gato seguía ahí.


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Texto de Alma Rodríguez,
bloguera y periodista regiomontana nacida en 1978.

Publicado en la Revista Morvoz.
Año 1, Vol. 1, Ago 2010, p. 9.
leído en la Sesión 6 del Círculo.